La Ciudad de Buenos Aires y el Área Metropolitana atravesaron durante los primeros días de julio una de las olas de frío polar más intensas del año. De acuerdo con los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el viernes 3 de julio se consolidó como el día más frío de 2026 en la región.
Para la Capital Federal se esperaba una temperatura mínima de 0°C y una máxima de apenas 10°C, con cielo parcialmente nublado y sin probabilidades de lluvia. Sin embargo, el escenario más extremo se vivió en varios partidos del conurbano bonaerense, donde los registros descendieron por debajo del punto de congelación. Localidades como La Plata, Cañuelas, Ezeiza, Quilmes, Berazategui, Lomas de Zamora y La Matanza se ubicaron entre las zonas más afectadas, con temperaturas que en algunos casos rondaron los -3°C y heladas generalizadas durante la madrugada y las primeras horas de la mañana.
La diferencia térmica entre la Ciudad y el conurbano no fue casual. En áreas más abiertas, con menor densidad edilicia y mayor superficie rural o periurbana, el enfriamiento nocturno resultó más pronunciado. Con poca nubosidad, viento débil y la masa de aire polar ya instalada, el calor acumulado durante el día se perdió con mayor rapidez, favoreciendo la formación de heladas sobre pastizales, techos y veredas expuestas.
El SMN mantuvo vigente una alerta amarilla por temperaturas extremas frías para la provincia de Buenos Aires y otras diez provincias. Ante este panorama, las autoridades recomendaron evitar la exposición prolongada al aire libre, usar varias capas de ropa liviana, mantener los ambientes calefaccionados de manera segura y prestar especial atención a niños, personas mayores, embarazadas y quienes padecen enfermedades crónicas.
La ola polar comenzó a menguar lentamente a partir del sábado 4, aunque las mañanas continuaron con temperaturas muy bajas y heladas frecuentes durante varios días más.

